Aspecto del agujero en tierra arcillosa con bastante humedad.
En estos días hemos sido testigos del curioso comportamiento del sapo de espuelas (Pelobates cultripes) en lo concerniente a la búsqueda de refugio.
Se observó un agujero en una tierra arcillosa con un aspecto extraño, ya que era tubular de unos cinco centímetros de diámetro y otros tantos de profundidad pero con pequeños trozos de tierra a modo de bolitas, las fuimos quitando con cuidado y la sorpresa fue que la madriguera estaba ocupada por un sapo de espuelas adulto. La posición del animal es tal que la cabeza actúa como un tapón, a modo del opérculo de un caracol marino, protegiendo el resto del cuerpo, la consistencia de la cabeza de esta especie es bien dura y perfectamente puede hacer desistir a otro “ocupa” al confundir la cabeza con una piedra plana.
Durante, al menos tres días, vigilamos la salida del anfibio para su jornada de caza y comprobamos que siempre fue el mismo ejemplar el que entraba y salía de la madriguera.
La cabeza del sapo de espuelas tapando el agujero.
El sapo en el momento de salir al exterior, al caer la noche.
Ya esta fuera del todo, listo para iniciar su cacería nocturna.